domingo, 2 de diciembre de 2007

HUYAMOS MAR ADENTRO...

¡HUYAMOS MAR ADENTRO!

Tintinean los cabos sobre el barco
al ser acariciados por el viento.
Los veleros se arbolan y se adrizan
tras el gélido invierno.
Un hálito que llega desde el mar
-salvando los umbrales de Morfeo-
con olores de algas y marismas,
se infiltra hasta mi lecho,
libando suavemente
el néctar del deseo.

Se visten los murales de mi estancia
de misteriosos sueños:
Las sábanas son velas desplegadas
y el tálamo el balandro en que navego.

Abramos esa puerta de coral
que encierra nuestros miedos.
Icemos, amor mío, nuestras velas...
¡Huyamos,
mar adentro!
_____________________________________ MARISÚ

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